-1
archive,category,category-colectivos,category-52,stockholm-core-1.2.1,select-theme-ver-5.2.1,ajax_fade,page_not_loaded,menu-animation-underline-bottom,header_top_hide_on_mobile,wpb-js-composer js-comp-ver-6.2.0,vc_responsive

28J, y antes de Stonewall, ¿qué?

Un año más los colectivos LGTBIQ+ nos preparamos para celebrar que llega el 28 de junio: Día de las Libertades Sexuales. El año pasado aprovechamos esta fecha tan importante en nuestros calendarios para conmemorar los hechos que tuvieron lugar en el año 1969 en New York, en el bar Stonewall Inn, así como rendir homenaje a aquellas personas que hace 50 años se rebelaron y lucharon por sus derechos dando así comienzo a lo que hoy en día conocemos como: el movimiento de liberación LGTBIQ+.
Pero, ¿y antes de estos hechos, no había nada ni nadie que luchara por nuestros derechos?

En Kattalingorri hemos echado la vista atrás y hoy queremos hablaros de una persona que desde la ciencia de la sexología y el estudio de la sexualidad humana contribuyó al entendimiento de la diversidad sexual, así como a la defensa de nuestros derechos. Hoy hablaremos de Magnus Hirschfeld.

 

 

Nacido en 1868, Magnus fue un médico y sexólogo, judío alemán, socialista, gay y activista defensor de los derechos de los homosexuales. Fue uno de los primeros en recolectar variada información acerca de la sexualidad y su trabajo se centró en el estudio científico de la misma, para la comprensión y cultivo de la diversidad sexual. En este camino, Hirschfeld desarrolló la teoría de la intersexualidad, según el cual cada persona es una combinación única e irrepetible de rasgos masculinos y femeninos en distintas proporciones, rompiendo así con el binarismo establecido por las normas sociales.

 

En 1896 publicó Safo y Sócrates, que habla sobre el por qué de no poder amar a una persona del mismo sexo, pero tuvo que publicarlo bajo un pseudónimo ya que en esa época no se podía hablar de la homosexualidad libremente.

Pero no solo no se podía hablar libremente, sino que el código penal alemán de la época, acogía el artículo 175 el cual penalizaba los encuentros eróticos entre hombres. Antes esto, Hirschfeld y otros colegas fundaron en 1897 el Comité Científico Humanitario, para hacer campaña por el reconocimiento social de hombres y mujeres homosexuales y transgénero y para luchar contra su persecución por dicho artículo. Fue la primera organización de su tipo en la historia, y ha sido incluso considerada por algunas personas como la primera asociación de gays y lesbianas, que luchó por sus derechos mediante la demostración científica de la diversidad sexual.

 

 

Otra obra suya que tuvo gran relevancia, fue Die Transvestiten publicada en 1910. En esta obra explica que los hombres que se travestían, lo hacían para expresar el lado femenino de su personalidad, considerando que su rol social masculino se lo impedía y necesitando recurrir a la ropa femenina para ello, y no teniendo tanto que ver con la orientación del deseo de estos. Con esto, aclaró la idea que se tenía sobre dicha práctica, pensando que los hombres que la practicaban eran homosexuales que no se atrevían a salir del armario y que se vestían así para poder tener encuentros con otros hombres.

 

 

En 1919 Magnus fundó el Instituto para el estudio de la Sexualidad, y contribuyó a organizar a la sexología como disciplina a escala internacional. En este, además de estudiarse todas las cuestiones anteriormente mencionadas, se encontraba una inmensa biblioteca sobre sexualidad y se proveían servicios educativos. El instituto también incluía un Museo del Sexo, un servicio educacional para el público que se sabe que fue visitado por clases de escolares. Gente de toda Europa visitaban el Instituto para conseguir un mejor entendimiento de sus sexualidades.

El 6 de mayo de 1933, los nazis destruyeron el instituto y quemaron la biblioteca que el instituto albergaba. Es por ello que muchos de los estudios que se hicieron no han llegado hasta nuestros días y no se conocen. Hirschfeld, fue atacado y sufrió una paliza, por la que tuvo que escapar de Alemania a donde nunca volvió y murió en el exilio en Niza en 1935.

Premios LAIAK, una gala por la Diversidad

La Asociación LAIAK ha celebrado en Tafalla su primera gala de premios “por la visibilización del colectivo”, alzando la labor de quienes luchan por ello.

 

LAIAK tiene tan sólo un año y ya se ha edificado como un ejemplo de lucha para los derechos LGTBIQ+ en la Zona Media de Navarra. Pionera en la comarca, se creó por un ambiente libre de homofobia.

 

La primera edición de premios reconoció la labor de Mili Hernández, la de la asociación Kattalingorri y la de la ciudad de Olite, tres ejemplos de progreso colectivo e individual. Durante la gala, LAIAK se alzó al grito de la diversidad, acompañados por el folclore de las dantzas y la presencia de representantes institucionales.

 

Mili Hernández abrió hace más de veinticinco años en Chueca una librería con temática LGTBIQ que llegó cuando la literatura lésbica no se concebía en el Estado ni en las mentes de los más progresistas. El premio que recogió es el reconocimiento al trabajo realizado durante un cuarto de siglo, al tesón impuesto y las ganas de continuar.

Es muy emocionante, en esta época de dificultad me hace especial ilusión porque hay que seguir trabajando, todos nosotros somos necesarios

El galardón a nivel comarcal lleva el nombre de Kattalingorri por su activismo durante casi veinte años. La entidad nació en el 2000 con el objetivo de dar un servicio de atención e información para las personas LGTBIQ en Pamplona y que desde hace unos meses ha extendido su ámbito de acción al conjunto de la Comunidad Foral.

Recibimos el premio con cariño y satisfacción, es el reconocimiento a la institución pero sobre todo a la perseverancia de las personas que han estado cuando faltaban los recursos, a los que se mantuvieron firmes cuando no había nada

asentía Xabier Sánchez coordinador de Kattalingorri.

 

El bar Los Lebreles, en Olite, se mantuvo a la vanguardia durante los años ochenta, fue un lugar de peregrinaje, al igual que la propia localidad, para los navarros que no se sentían acogidos en sus pueblos. Aquel fue el primer bar de ambiente LGTBIQ en la comunidad.

En Olite había cordialidad, en los 80 venían autobuses llenos con personas que aquí no se sentían juzgados

explicaba Alejandro Antoñanzas, concejal de Igualdad y encargado de recoger el galardón.

 

Fuente: Noticias de Navarra E. Pujol