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Delitos de Odio

Un Delito de Odio es un acto delictivo cometido contra una persona o su propiedad debido a la raza, religión, discapacidad, orientación sexual, identidad de género, etnia u origen de la víctima. Estos delitos reciben un tratamiento diferente a nivel legal ya que no sólo están motivados por un odio infundado hacia un grupo en sí (extranjeros, personas LGTBI+, personas con discapacidad) sino que además busca crear una amenaza a todo el colectivo al que pertenece la víctima del acto en sí. Una persona es la víctima, pero el colectivo al que pertenece sufre una agresión en su conjunto.

 

Según la Agencia Europea de Derechos Fundamentales, un 90% de los Delitos no se denuncian, por lo que es muy importante rescatar todos esos casos en los que se ha atacado nuestra dignidad y están siendo ignorados.

 

El delito de odio es un concepto relativamente actual, y que tiene su origen en el concepto anglosajón del “hate crime” y que la Unión Europea viene legislando durante la última década para luchar contra este tipo de situaciones.

 

La definición más concisa y breve sería la pionera que definió la OSCE un delito de odio es una infracción penal motivada por el prejuicio hacia el diferente. Más tarde, el Comité de Ministros de la OSCE en diciembre de 2003 definió el concepto de delito de odio de forma más amplia como:

 

“Toda infracción penal, incluidas las infracciones contra las personas y la propiedad, cuando la víctima, el lugar o el objeto de la infracción son seleccionados a causa de su conexión, relación, afiliación, apoyo o pertenencia real o supuesta a un grupo que pueda estar basado en la ‘raza’, origen nacional o étnico, el idioma, el color, la religión, la edad, la disfunción física o mental, la orientación sexual u otros factores similares, ya sean reales o supuestos”.

 

Delito de Discurso de Odio
Acto de habla (i.e., manifestación expresivo-comunicativa) que está sancionado penalmente y que puede considerarse delito de odio. Son objeto de sanción penal las expresiones que se hacen de modo y circunstancias que suponen una provocación al odio, la discriminación o la violencia, infringiendo los valores constitucionales de la dignidad humana y de la no discriminación.

 

Incidentes de odio
Hechos que, pudiendo ser indiciariamente constitutivos de un delito de odio o de una infracción administrativa relacionada con un delito de odio, no pueden ser calificados como delito de odio porque todavía no han sido investigados ni calificados como tal por una sentencia judicial firme.

Que Delitos del Código Penal pueden se Delitos de Odio

Hay dos tipos de delitos que pueden ser calificados como delitos de odio:

 

1. Los delitos genéricos que se pueden cometer contra una persona y que en el caso de que se produzca la agravante de discriminación del artículo 22.4 del Código Penal, quedan convertidos en delitos de odio.

 

2. Los delitos específicos que ya en sí, sin aplicar ninguna agravante, reflejan odio contra una persona por pertenecer a un colectivo, o contra un colectivo en sí.

Te presentamos a continuación un listado de los delitos que entran en cada categoría.

 

Delitos genéricos
Son los delitos generales, a los que debemos aplicar la agravante de discriminación u odio, su finalidad es la protección del modelo de convivencia que tenemos.
• Delitos contra la vida.
• Delitos contra la integridad física.
• Delito de lesiones graves (ART. 147.1 CP).
• Delito de lesiones leves (ART. 147.2 CP).
• Delito de obra (sin lesiones) (ART. 147.3 CP).
• Delitos contra la libertad.
• Delito de amenazas (ART. 169, ART. 171.1 y ART. 171.7 CP).
• Delito de coacciones (ART. 172.1 y ART. 172.3 CP).
• Delito de acoso (ART. 172ter CP).
• Delito contra la libertad y la indemnidad sexual (ART 178 y ss CP).
• Delito contra el honor (calumnias) (ART. 205 CP).
• Delito contra el honor (injurias) (ART. 208 CP).
• Delito contra la propiedad privada.

 

Delitos específicos
Existen otra serie de artículos que persiguen y sancionan la discriminación, odio y violencia por motivos de intolerancia de manera expresa y específica.
• Delitos contra la integridad moral.
• Delito de amenazas a colectivos (ART. 107 CP).
• Delito contra la integridad moral (ART. 173 CP a 176 CP).
• Delito de provocación al odio, la violencia y la discriminación (ART. 510 CP).
• Delito de asociación ilícita (ART. 515 CP).
• Delito de descubrimiento y revelación secretos (ART. 197 CP).
• Delito de difusión de ideas que justifican el genocidio (ART. 607.2 CP).
• Delitos en el ámbito profesional laboral.
• Delito de discriminación laboral (ART. 314 CP).
• Delito contra la integridad moral en el trabajo (ART. 173.1-2 CP).
• Delito de denegación prestaciones en un servicio público (ART. 511 CP).
• Delito de denegación prestaciones en el marco de una actividad empresarial o profesional (ART. 512 CP).

Cómo saber si es un Delito de Odio

Para saber si es un delito de odio, hay que comprobar que cumple las dos condiciones: que está recogido como delito y que se produce el delito por el rechazo que al agresor le produce la víctima al creer que pertenece a un grupo determinado.

 

No es un delito el sentimiento de odio. Una persona puede cometer un delito y además sentir odio por la persona a la que agrede, como por ejemplo si tu compañero de trabajo está muy molesto contigo y te agrede o tu vecino que te insulta. En esas situaciones hay un componente de odio, pero de forma individual. El odio es hacia la persona porque colisionan por trabajo, vecindad, controversias, relación familiar, afectiva o por cualquier otra situación generada en el contexto del enfrentamiento donde emergen los sentimientos de odio, rabia o ira, como define el Movimiento contra la Intolerancia. Sin embargo en este tipo de delitos falta una componente de odio hacia un colectivo determinado. El delito de odio tiene un plus delictivo, no se satisface el delito con el daño a la víctima sin más, sino que es un aviso o un mensaje de amenaza a todo el colectivo de personas que tienen esa misma característica, un claro mensaje de “solamente por ser así ya te puede suceder lo mismo”, intentando impedir ser parte de la comunidad en la que se insertan mediante el miedo.

 

El delito de odio tampoco es simplemente discriminación. La discriminación es un concepto mucho más amplio que se sitúa preferentemente en el ámbito civil y social, aunque también en el administrativo.

 

Desde Kattalingorri estas situaciones las incluimos en el amplio concepto de incidencia homófoba, bífoba o tráns*foba. La discriminación es el “trato desfavorable”. En palabras de la Unión Europea (Directiva de Igualdad de trato de 2000): “toda aquella acción u omisión por la que una persona sea tratada de manera menos favorable de lo que sea, haya sido o vaya a ser tratada en otra situación comparable y cuando una disposición, criterio o práctica aparentemente neutros sitúa a personas por motivo de intolerancia, en desventaja particular con respecto a otras personas, salvo que dicha disposición, criterio o práctica pueda justificarse objetivamente con una finalidad legítima y salvo que los medios para la consecución de esta finalidad san adecuados y necesarios”.

 

El delito de odio tampoco es violencia de género. Lo primero es que la violencia de género queda reducida al caso de violencia de hombre a mujer. En un delito de odio LGTBI+, una mujer puede agredir a otra, un hombre puede ser agredido por una mujer y un hombre puede ser agredido por otro hombre también. La violencia contra una mujer por ser mujer sería la misoginia y esto sí estaría incluido en el delito de odio. En cambio la violencia de género es “todo acto de violencia física y psicológica, incluidas las agresiones a la libertad sexual, las amenazas, las coacciones o la privación arbitraria de la libertad” que se ejerce sobre las mujeres “por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aún sin convivencia”. Hay un componente de que el agresor en la violencia de género tiene que tener unas características particulares de tener una relación de proximidad con la persona agredida que en el caso del delito de odio no es necesario. En el delito de odio el agresor no tiene por qué conocer a la persona agredida. Aparte la proximidad del agresor en la violencia de género hace acrecentar la situación del patriarcado machista que le transmite unos valores de posesión y superioridad sobre la mujer por su relación con ella.