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17 de Mayo: Día Internacional contra la LGTBIfobia

El termino LGTBIfobia hace referencia a los hechos de intolerancia, discriminación o rechazo a Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, Intersexuales y todas las formar de ser, sentir y expresar no normativas  por razones de orientación, identidad o expresion  de género. Un término del que poco se habla pero que representa y engloba situaciones discriminatorias que muchísimas personas vivimos a diario.

Miradas, agresiones, comentarios, actitudes… juicios. Y en ocasiones también agresiones directas, físicas o verbales. Pero ¿es necesario agredir directamente para dañar a alguien?

“El que lo lea maricón”, “eso es de chicas”, “a las bisexuales les gustan todxs”, “si, yo también me siento extraterrestre”… comentarios de este tipo se escuchan a diario en las aulas; y fuera de ellas. “Pero que no es a mal profe” “es entre nosotros, de coña”…Las aulas son el reflejo, el síntoma de una sociedad con un grave diagnóstico: gran desconocimiento y poca aceptación.

Hablemos de la diversidad y de cómo se vive en las aulas, y en la calle. De hecho a menudo se afirma que “aquí sí que te puedes expresar si eres un poco valiente”. Pero para poder expresarse con libertad en público, al igual que el resto, ¿hace falta ser valiente? ¿Es justo que dejemos todo el peso encima de las personas? ¿O nos compete a todas crear espacios donde todas las personas podamos sentirnos totalmente libres para vivirnos, relacionarnos y expresarnos a nuestra manera única e irrepetible?

“¿Pero  eres trans? ¿Si? Ostia, no se te nota. Pareces un hombre hombre”.

“Es guapa, no parece trans, no lo habría dicho”

“Pero entonces ¿cuando eras chica como te llamabas?

“¿Y tienes pareja? Ostia que valiente ¿no? ¿y ella había estado antes con chicas o con chicos? ¿Y como es folllar con un chico trans?”

“Y ¿ahora a qué baño vas, al de discapacitados?”

O en ginecología “a ver, dónde está la mujer?”

Y suma y sigue…

Y qué decir en el mundo rural…

“¿Tienes novia “mi chico”?”

“Aquí no hay nadie así”

“Hay un gay si, yo ya hablo con él tan normal”…

¿Realmente la diversidad tiene un espacio real en las zonas rurales de Navarra? ¿Hay algún rincón en Navarra que esté libre de LGTBIfobia?

A menudo no hay ataques directos, pero ¿invisibilizar no es acaso también un gesto de LGTBIfobia? ¿Realmente tenemos interiorizada la diversidad como un valor a cultivar? ¿Creemos que hemos conseguido acabar con la LGTBIfobia? Desgraciadamente días como este siguen siendo totalmente necesarios. Porque no es una cuestión de valentía y porque invertir en diversidad significa invertir en combatir la LGTBIfobia, para que todas las personas podamos expresarnos en todos los espacios en total libertad.

*En la imagen principal, Normunds Kindzulis, joven letón víctima mortal de un presunto ataque homófobo en Tukums el pasado abril.

 

Mujeres diversas

El 8 de marzo, como todos sabemos, se celebra o proclama el día internacional de la mujer a nivel mundial. Esta es una efeméride marcada en morado en la agenda feminista, que suele estar plagada de reivindicaciones.

En los últimos años, hemos visto la denominación de este día como el día internacional de las mujeres*, la palabra mujer ha sido acompañada de ese asterisco. Esto se ha hecho con la intención de visibilizar la diversidad entre las mujeres. Porque, a veces, nos olvidamos de que las mujeres no somos un grupo homogéneo, que está igualmente posicionado por estructuras de poder, sino que, como se ha dicho, es plural.

Cada vez más el feminismo (el transfeminismo en concreto) lo reivindica; que somos diferentes y que esto es un valor, aunque las diferencias se han utilizado históricamente para justificar las diferencias sociales y legales, la diferencia es riqueza, y esto significa que, al fin y al cabo, la diversidad es un valor.

Por lo tanto, las mujeres somos muy diversas, hay mujeres que deseamos a otras mujeres, hay mujeres que tenemos pene, hay mujeres que estamos en una situación de pobreza, las mujeres somos diversas en cuanto a funcionalidad, las mujeres somos de diferentes orígenes, las mujeres tenemos diferentes colores de piel, algunas mujeres somos gordas, algunas mujeres tenemos barba, mujeres viejas, mujeres que hacemos diferentes trabajos, o estamos paradas, y un largo etcétera.

Todas somos mujeres, y esa identidad nos une, porque en el mundo no es lo mismo nacer mujer (o ser socializada como mujer) que nacer hombre. Vives con privilegios o sin ellos. Y luego claro, esto choca también con otros ejes, para explicar esto Kimberlé Williams Crenshaw, profesora y académica especializada en la teoría crítica sobre la raza, utilizó la palabra interseccionalidad en 1989. La interseccionalidad sería el fenómeno por el cual cada persona sufre opresión u ostenta privilegio en base a su pertenencia a las múltiples categorías sociales. Así que cada persona, dependiendo de esas categorías, estamos en el centro de la sociedad o en los márgenes, En la imagen se ve qué categorías nos colocan en el centro o en los márgenes. LGTBI+ mujeres, tenemos dos ejes que nos lanzan hacia los márgenes; la feminidad y la diversidad sexual y de género, a los que muchas veces se suman otros.

En esta época en la que a quedado claro que los trabajos que han sido atribuidos a la mujer, es decir, los cuidados, son imprescindibles para el sostenimiento y el bienestar de la sociedad, también queremos sumarnos a esa reivindicación, queremos un mundo en el que las vidas se pongan en el centro, en el que las personas seamos lo importante.

Además de esto, a pesar de ser una exigencia histórica, este año, especialmente, la ley trans es digna de mención en torno a este 8 de marzo, ya que se están dando muchos debates en la antesala de la aprobación de la ley estatal y creemos que el feminismo debe apoyar esta ley, porque las mujeres trans, aunque el resto de las personas no fueron conscientes de que eran mujeres al nacer, son mujeres, porque cada una sabe quién es, sólo tenemos que escucharnos para saberlo. Ante todos estos argumentos que se oponen, creemos que la viñeta publicada por Mother of queer explica las cosas muy claramente, y por eso la dejamos aquí. Si defendemos la sororidad, el feminismo tendrá que ser transfeminista o no luchará por la libertad y los derechos de todas las mujeres y entonces, no será feminismo ni logrará revertir el sistema.

¡POR UNA VIDA DIGNA PARA TODAS!

LGTBIfobia en el deporte

El pasado viernes 19 de febrero se celebró el Día contra la LGTBIfobia en el Deporte en Iruña y Harrotu organizó una mesa redonda donde varias personas LGTBI deportistas pudieron contar de primera mano sus experiencias y sus puntos de vista respecto a este tema.

La charla se abordó desde varios temas: las experiencias negativas respecto al ser LGTBI en el mundo deportivo, los obstáculos que han encontrado en su vida deportiva, los elementos de protección que han tenido, y los retos a conseguir en el futuro. Estos 4 elementos dieron pie a un gran debate junto con las personas oyentes que participaron activamente en la mesa redonda, convirtiéndose en un trueque de experiencias y reflexiones vitales que dan para mucho, mucho más que para un post de blog como este.

Pero aún y todo, me gustaría comentar mis impresiones. Lo primero es que sólo una de las personas ponentes relató vivencias negativas directas por ser LGTBI. Esto me sorprendió positivamente, ya que entendía el deporte profesional como un mundo muy competitivo, no muy acogedor de las diferencias, y donde cualquier diferencia respecto al otro puede ser motivo de machacar en los códigos de competición. Pero según sus experiencias, esto no fue así.

A pesar de no haber vivido ampliamente experiencias negativas directas, lo que sí relataron fueron otras actitudes negativas en términos generales hacia el colectivo LGTBI, a modos de generalidades, comentarios homófonos, risas y demás. Parece ser que de esto no se libra nadie, y de hecho esto dio pie a un montón de reflexiones sobre la pertenencia al grupo, la responsabilidad individual de la persona LGTBI para hacer frente a esos comentarios, la responsabilidad colectiva hacia ellos, el sentimiento de culpa, etc. Un debate apasionante.

Otra de las cosas que me sorprendió fue el hecho de que las ponentes que practicaban deportes minoritarios como son el jockey y el rugby, relataron las experiencias más positivas, mientras que la ponente que practicaba un deporte mayoritario, el fútbol (también llamado como el deporte rey), relató las experiencias más negativas. Cuanto más pequeño es el deporte y más obstáculos se pueden tener para practicarlo, más cuidados personales existen dentro del mismo. Como una forma de protegerse internamente cuando afuera están las dificultades. Interesante reflexión, ¿verdad?.

Pero estos no fueron los únicos temas que salieron a la palestra: se habló de la necesaria fuerza personal (o empoderamiento personal) para superar las adversidades, de los apoyos entre iguales para poder ser libres como personas LGTBI en el mundo deportivo, de las muchas dificultades añadidas por ser mujer (una vez más las mujeres están en una diferencia negativa sólo por el hecho de serlo), etc. Y también se habló de los retos que quedan por conseguir. Y en este sentido, se hablaron de dos: la igualdad y la educación.

Personalmente, no me extrañó nada que salieran estos dos retos generales. Y es que a pesar de que estas personas no relataron unas vivencias negativas directas graves (agresiones físicas, por ejemplo), dieron cuenta de una amplia red de vivencias negativas como son los comentarios en grupo, las mofas, la soledad, la falta de referentes, los juicios de valor, las trabas, los miedos, la culpa… Actitudes y sentimientos que crean todo tipo de piedras en el camino de la libertad, en el camino de la igualdad. Y una vez más, sale claramente a la luz la necesidad de la educación: educación en casa, en el colegio, y en este caso, en los clubes deportivos. Sólo así se alcanzará la igualdad real, y tal vez algún día, dejemos de celebrar este día ya que todo el mundo podrá ser libre sea quien sea, practique el deporte que practique.

 

Ander Iribarren Hualde

Sexólogo de Kattalingorri

 

Derechos Humanos LGTBI+

En todo el mundo sigue habiendo todavía constantes agresiones y vulneraciones de derechos humanos por la persona a la que ama, por cómo viste o por quién se es. Hoy celebramos el día internacional de los derechos humanos, día en el que tenemos que seguir defendiendo nuestros derechos a algo tan básico como expresarnos tal y como somos, como mostrarnos afectivamente de manera libre o vestir o actuar de una manera u otra.

A lo alto y largo del mundo siguen dándose infinidad de formas de discriminación basadas en la orientación sexual de la persona (por quién siente atracción), en su identidad (quien es o como se define), su expresión (cómo se expresa, se viste, se peina o se maquilla) y sus características sexuales (por ejemplo, sus genitales, cromosomas o niveles hormonales).

Los datos son alarmantes:

  • Solo entre octubre de 2017 y septiembre de 2018, 369 personas transexuales fueron asesinadas
  • Se sigue obligando a muchas personas intersexuales a someterse a peligrosas, invasivas y completamente innecesarias operaciones, cuyos efectos secundarios tanto físicos como psicológicos pueden durar de por vida.
  • Las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo se consideran delito en 70 países, y en 9 de ellos —como Arabia Saudí, Irán, Sudán y Yemen— pueden castigarse con la pena de muerte.
  • Los festejos del Orgullo están prohibidos en varios países, entre ellos Arabia Saudí, Rusia, Uganda y, más recientemente, Turquía (donde se ha prohibido después de que se viniera celebrando desde 2003).
  • En Chechenia se dieron secuestros, torturas incluso asesinatos contra hombres gays, con la gravedad que conlleva que fueran incitados por una campaña del propio estado Checheno.
  • En Bangladesh, grupos armados han asesinado a machetazos a activistas LGBTI, pese a lo cual ni la policía ni el gobierno han tomado medidas de calado para impartir justicia a las familias de las víctimas. En muchas partes de África subsahariana, la población LGBTI vive con el temor de ser identificada, y agredida por ello, o incluso asesinada.

La situación sigue siendo muy preocupante en infinidad de países del todo el mundo. Pero no todas las cifras son negativas y poco a poco las diferentes luchas por los derechos LGTBI+ de infinidad de colectivos en todo el mundo, van dando sus frutos.

Hoy en día, al menos 43 países catalogan los delitos de homofobia como delitos de odio.

A fecha de mayo de 2019, 27 países habían legalizado el matrimonio entre personas del mismo sexo, entre ellos Argentina, Canadá, Irlanda, Malta, Sudáfrica y Uruguay.

En algunos países, la población trans puede conseguir que su sexo sea legalmente reconocido (aunque en muchos casos, deben someterse a humillantes y gravísimos procesos como un diagnóstico psiquiátrico o una esterilización irreversible) y en países como Argentina, Bélgica, Colombia, Dinamarca, Irlanda, Malta y Noruega es posible hacerlo sin pasar por estos procesos.

***Para más información sobre la situación legal en cada país, visitar: https://transrespect.org

Diferentes organismos europeos regulan estos derechos y legislación internacional recoge que todas las personas tenemos derecho a expresarnos con libertad. La Declaración Universal de Derechos Humanos (en el artículo 19) regula el “derecho de toda persona a expresarse con libertad”. Todavía hay muchas personas que sufren peligro de recibir gravísimos daños físicos y psicológicos, aunque la legislación recoja que “toda persona tiene derecho a la vida, la libertad y la seguridad”. Además, muchas personas LTGBI+ seguimos sufriendo exclusión económica y social, por nuestra identidad, orientación o expresión, vulnerándose así nuestro “derecho a la salud, la educación, la vivienda y el empleo”.

Amnistía Internacional, por ejemplo, asumió el compromiso de combatir la discriminación de la población LGTBI+ en todo el mundo y para ello propuso recomendaciones a los gobiernos sobre cómo mejorar en este sentido las leyes, para proteger los derechos de toda la población. Esta campaña influyo en la legislación de países como Grecia, Dinamarca y Noruega o como en Taiwán donde sus tribunales resolvieron que la prohibición del matrimonio entre personas del mismo sexo era inconstitucional.

En Navarra, poco a poco, también se van dando pasos ya que desde 2017 contamos con la “Ley Foral 8/2017, de 19 de Junio, para la igualdad social de las personas LGTBI+”. Esta ley, aparte de proponer una nueva organización administrativa en esta área, propone nuevas políticas públicas, regulando diferentes medidas (algunas de ellas bastante concretas) en el ámbito social, de la salud, familiar, educativo, laboral, de juventud, de ocio cultura y deporte, de cooperación internacional, de la comunicación y policial, además de regular varios aspectos de temas administrativos. Esta ley, al igual que el “Plan de Acción 2019-2022” que desarrolla la propia ley, fue debatida con diferentes colectivos y recoge muchas medidas que, aun pudiendo ser mejoradas algunas de ellas, van en buena dirección.

Aun así, todavía queda mucho para poner todo eso en marcha, y en demasiadas ocasiones las medidas se toman de forma más lenta de lo que nos gustaría. No cabe duda de que esta ley es bastante pionera y recoge muchos aspectos que podrían mejorar las realidades de muchas de nosotras, gracias a la presión ejercida durante años por los colectivos LGTBI de todo Nafarroa. Pero no vale con recogerlo sobre el papel. Se deben tomar medidas y se deben tomar YA. Para que ninguna persona vuelva sufrir nunca ninguna vulneración de sus derechos más elementales por su identidad, por su orientación o por su forma de expresarse.

Aunque el movimiento LGBTI ha conseguido, sin duda, notables avances, también en el ámbito legislativo, aún queda trabajo por hacer. La organización y la movilización son indispensables; visibilizando la diversidad, presionando para que las instituciones legislen y doten de recursos, plantando cara a cualquier agresión. Todo suma y todo es necesario para que, además de ver respetados todos nuestros derechos, podamos expresarnos diversas y libres.

 

 

Delitos de Odio

Un Delito de Odio es un acto delictivo recogido en el Código Penal, su peculiaridad es que es cometido motivado por las características personales contra quien va dirigido el hecho, tales como raza, religión, discapacidad, orientación sexual, identidad sexual o de género, etnia u origen de la persona objeto del delito, o incluso por la creencia del que realiza tal acto de la pertenencia de esa persona a determinado colectivo con las características personales anteriores. Puede ir dirigido contra una persona, sus allegados, sus propiedades, un grupo de personas, o incluso no dirigirse a ninguna persona en particular, sino a un colectivo.

 

En este tipo de delitos subyace una amenaza a todo el conjunto del colectivo al que pertenece la víctima. El acto delictivo puede ser contra una persona concreta, pero es al colectivo al que pertenece a quien va dirigida la amenaza de daño. Según la Agencia Europea de Derechos Fundamentales, un 90% de los delitos de odio  no se denuncian, por lo que es muy importante rescatar todos esos casos en los que se ha atacado nuestra dignidad y están siendo ignorados.

 

El delito de odio es un concepto relativamente actual que tiene su origen en el concepto anglosajón del “hate crime”. La Unión Europea viene legislando durante la última década para luchar contra este tipo de situaciones. La definición más concisa y breve sería la pionera que definió la OSCE (Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa):

Un Delito de Odio es una infracción penal motivada por el prejuicio hacia el diferente.

Más tarde, se definió el concepto de delito de odio de forma más amplia como:

Toda infracción penal, incluidas las infracciones contra las personas y la propiedad, cuando la víctima, el lugar o el objeto de la infracción son seleccionados a causa de su conexión, relación, afiliación, apoyo o pertenencia real o supuesta a un grupo que pueda estar basado en la ‘raza’, origen nacional o étnico, el idioma, el color, la religión, la edad, la disfunción física o mental, la orientación sexual u otros factores similares, ya sean reales o supuestos.

Así pueden ser objeto de sanción penal las expresiones que se hacen de modo y circunstancias que suponen una provocación al odio, la discriminación o la violencia, infringiendo los valores constitucionales de la dignidad humana y de la no discriminación.

 

Consulta:

– Qué delitos del Código penal pueden ser Delito de Odio

Cómo saber si es un Delito de Odio

Informe sobre delitos de odio en 2019

Para más información puedes ponerte en contacto con el Servicio de Atención Jurídica de Kattalingune a través del correo juridica@kattalingune.org o en el teléfono 948 229 149

 

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