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Mujeres diversas

El 8 de marzo, como todos sabemos, se celebra o proclama el día internacional de la mujer a nivel mundial. Esta es una efeméride marcada en morado en la agenda feminista, que suele estar plagada de reivindicaciones.

En los últimos años, hemos visto la denominación de este día como el día internacional de las mujeres*, la palabra mujer ha sido acompañada de ese asterisco. Esto se ha hecho con la intención de visibilizar la diversidad entre las mujeres. Porque, a veces, nos olvidamos de que las mujeres no somos un grupo homogéneo, que está igualmente posicionado por estructuras de poder, sino que, como se ha dicho, es plural.

Cada vez más el feminismo (el transfeminismo en concreto) lo reivindica; que somos diferentes y que esto es un valor, aunque las diferencias se han utilizado históricamente para justificar las diferencias sociales y legales, la diferencia es riqueza, y esto significa que, al fin y al cabo, la diversidad es un valor.

Por lo tanto, las mujeres somos muy diversas, hay mujeres que deseamos a otras mujeres, hay mujeres que tenemos pene, hay mujeres que estamos en una situación de pobreza, las mujeres somos diversas en cuanto a funcionalidad, las mujeres somos de diferentes orígenes, las mujeres tenemos diferentes colores de piel, algunas mujeres somos gordas, algunas mujeres tenemos barba, mujeres viejas, mujeres que hacemos diferentes trabajos, o estamos paradas, y un largo etcétera.

Todas somos mujeres, y esa identidad nos une, porque en el mundo no es lo mismo nacer mujer (o ser socializada como mujer) que nacer hombre. Vives con privilegios o sin ellos. Y luego claro, esto choca también con otros ejes, para explicar esto Kimberlé Williams Crenshaw, profesora y académica especializada en la teoría crítica sobre la raza, utilizó la palabra interseccionalidad en 1989. La interseccionalidad sería el fenómeno por el cual cada persona sufre opresión u ostenta privilegio en base a su pertenencia a las múltiples categorías sociales. Así que cada persona, dependiendo de esas categorías, estamos en el centro de la sociedad o en los márgenes, En la imagen se ve qué categorías nos colocan en el centro o en los márgenes. LGTBI+ mujeres, tenemos dos ejes que nos lanzan hacia los márgenes; la feminidad y la diversidad sexual y de género, a los que muchas veces se suman otros.

En esta época en la que a quedado claro que los trabajos que han sido atribuidos a la mujer, es decir, los cuidados, son imprescindibles para el sostenimiento y el bienestar de la sociedad, también queremos sumarnos a esa reivindicación, queremos un mundo en el que las vidas se pongan en el centro, en el que las personas seamos lo importante.

Además de esto, a pesar de ser una exigencia histórica, este año, especialmente, la ley trans es digna de mención en torno a este 8 de marzo, ya que se están dando muchos debates en la antesala de la aprobación de la ley estatal y creemos que el feminismo debe apoyar esta ley, porque las mujeres trans, aunque el resto de las personas no fueron conscientes de que eran mujeres al nacer, son mujeres, porque cada una sabe quién es, sólo tenemos que escucharnos para saberlo. Ante todos estos argumentos que se oponen, creemos que la viñeta publicada por Mother of queer explica las cosas muy claramente, y por eso la dejamos aquí. Si defendemos la sororidad, el feminismo tendrá que ser transfeminista o no luchará por la libertad y los derechos de todas las mujeres y entonces, no será feminismo ni logrará revertir el sistema.

¡POR UNA VIDA DIGNA PARA TODAS!