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Visibilidad asexual dentro y fuera de la cama

Se dice que la Asexualidad empezó a visibilizarse en el Estado español en el 2016, a través de un anuncio de colchones en el que aparecían voces de diferentes personas asexuales y se reivindicaba la cama como espacio en el que cada cual hiciera lo que quisiera bajo el eslogan “la noche es nuestra”. A muchas personas les resultó curiosa esta conexión, pero si tenemos en cuenta la terminología que se utiliza comunmente para referirse al hecho de tener relaciones sexuales (o eróticas) con otra persona como “acostarse con alguien” y que a su vez, la RAE define la palabra acostar como “echar o tender a alguien para que duerma o descanse, especialmente en la cama”, el anuncio tiene un sentido.

https://www.youtube.com/watch?v=JkX5ZbjSmEk

Sin embargo, habiendo pasado ya 5 años, aún hoy el término asexualidad es desconocido para muchas personas y muchas otras, no entienden su significado. Porque… ¿Qué es realmente la asexualidad?

Según el colectivo asexual, y más concretamente en palabras de la ACEs (Asexual Community España), la asexualidad es la orientación sexual caracterizada por no sentir atracción sexual hacia otras personas o sentirla poco intensa, poco frecuente o bajo circunstancias determinadas (espectro asexual).

Este espectro a su vez, se representa a través de triángulo de AVEN (The Asexual Visibility and Education Network) en vez de un espectro lineal, para así dar cabida a todas las especificidades que se encuentran en él. Para explicar mejor este mapa, definiremos los términos alosexualidad y asexualidad y veremos cómo surge la Grisexualidad.

Fuente de la imagen: ACEs.

Se podría definir la alosexualidad (color blanco en el triángulo) como la atracción sexual “normativa” que sienten las personas que sí tienen atracción sexual hacia otras personas. Estas no forman parte del espectro asexual porque tienen otras orientaciones: homosexualidad, bisexualidad y heterosexualidad.

En la otra punto del triángulo estaría la asexualidad (color negro en el triángulo), definida esta por las propias personas asexuales como, el no sentir nunca la atracción sexual.

Juntando ambos extremos del triángulo entendemos entonces de dónde nace el término grisexual, que viene dado directamente del color gris que se da combinando los colores negro y blanco. Llevando esto al espectro de la sexualidad, se podría definir entonces la Grisexualidad cómo el sentir atracción sexual hacia otras personas sólo bajo unas limitadas y específicas circunstancias, es decir con menos intensidad o frecuencia. Dentro de esta grisexualidad, aparecen diferentes grados que a su vez son definidos por otros términos. Por poner un ejemplo, encontraríamos la demisexualidad, la cual las personas que se identifican con esta la definen como: “la no experimentación de la atracción sexual a menos que se forme una fuerte conexión emocional con alguien”.

Para terminar, y siguiendo en la línea de la Visibilidad de la Asexualidad, os dejamos el link a la web de la asociación Asexual Community España, ACEs, que curiosamente nació en 2016, para que podáis conocerla de primera mano y podamos entre todes seguir ampliando los imaginarios colectivos en los que todes tengamos cavida y nos sintamos ¡tan agusto como en la cama!

Buenas noches.

https://asexual.es/

Visibilizando la asexualidad

Desde hace unos años, el 26 de noviembre es el día de la visibilidad de la asexualidad. Un día para visibilizar otra de las sexualidades no normativas, y por eso discriminada. Pero ¿qué es la asexualidad?

Para empezar, y desde un punto de vista sexológico, esta palabra no se entiende tal y como se hace desde el movimiento LGTBI+. El prefijo “a-“ de origen griego indica negación, privación o carencia de algo y sexualidad sería la forma de que cada sujeto sexuado tiene de vivirse como tal. Por lo que una persona asexual sería aquella que no se vive como sujeto sexuado, lo cual es imposible ya que las personas somos seres sexuados.

No obstante, desde el movimiento LGTBI+, esta palabra recoge otro significado, y cuando se habla de la asexualidad, se habla de aquellas personas que carecen, o tienen poco deseo erótico, o incluso de aquellas que solo sienten atracción por alguien con quien conectan mucho a nivel emocional o bajo limitadas circunstancias u ocasiones.

También podríamos desglosar el significado de asexual como persona sin sexo, interpretado como el sexo que se “hace” no el que se es. Si lo interpretamos desde este punto de vista, salen a debate algunas cuestiones: ¿a qué nos referimos con “tener sexo”?, ¿Qué es la erótica?, ¿a qué le llamamos sentir deseo erótico?. Quizá no podamos responder a estas preguntas pero si podemos desarrollar un diálogo en torno a esta “confusión” en los términos.

Se podría decir que la palabra asexual es un término paraguas que incluye a todas aquellas personas que su deseo erótico es menor, o se da en menos circunstancias que el de la norma, o como se ha dicho, que se da en unas circunstancias concretas (grisexualidad) o tras una conexión emocional muy fuerte (demisexualidad).

Por lo tanto, al igual que ocurre con otras sexualidades no normativas, el estar por debajo o por encima de una “supuesta norma” ha sido y es suficiente para patologizar, discriminar e invisibilizar dichas sexualidades. De hecho, se ha estado buscando el origen de la asexualidad en traumas o experiencias negativas, al igual que en su día se hacía con la homosexualidad y se incluía como categoría diagnostica en el DSM hasta 2013.

Actualmente, parece que todas tenemos que tener un deseo concreto, dirigido hacia unos cuerpos concretos, de una forma concreta, hacia unas prácticas concretas, unas partes del cuerpo concretas, en una cantidad concreta etc. ¡Qué concreto todo y que poco margen para disfrutar de lo diverso! Sabemos que esto no es así, todas somos diversas, no todas deseamos igual y esto no es ni una fase ni algo pasajero, es nuestra forma única e irrepetible de desear. Lo que ocurre es que socialmente no se visibiliza la diversidad, no vemos el abanico existente de maneras de desear; ya que, en los medios de comunicación, cuentos, poderes públicos etc. siempre se muestran relaciones cisheterosexuales, donde no se ve la diversidad funcional de esas personas, donde estas personas son blancas, jóvenes y de clase media y desean tener o nos muestran que tienen prácticas sobre todo genitales, y más concretamente coitales.

Por eso, las personas que nos salimos de esas normas tan estrictas que, nadie cumple al 100%, necesitamos etiquetarnos, nombrarnos para hacer ver que existimos; para hablar de las diversidades, de otro tipo de deseos, de otro tipo de eróticas. Desde el punto de vista semiótico (del significado y significarse) las etiquetas pueden ser muy útiles, pues con ellas reconocemos y damos valor a lo que tiene nombre.

Desde el colectivo asexual ponemos sobre la mesa, que no todas deseamos igual, y que no por ello somos ni peores ni mejores, si no diferentes. Que puede que sintamos deseo erótico solo en determinadas ocasiones, bajo ciertas circunstancias, o con personas concretas, y que haya a gente que le parezca que este deseo es menor que el suyo, y esto es algo que nos ocurre tanto a las asexuales, como al resto.

Y puede que sí, aunque sería interesante también hablar sobre qué tipo de deseo hablamos: ¿deseo genital?, ¿deseo de cercanía?, ¿deseo de contacto corporal?, ¿deseo de un beso?, ¿deseo de caricias?, ¿deseo de emparejarse?… Puede, por ejemplo, que alguien no desee nada estimular sus genitales, o que se los estimulen, pero que desee mucho que acaricien sus brazos. O puede que a alguien no le guste el contacto corporal, pero le guste tener un vínculo emocional fuerte con alguien. Ya que podemos desear prácticas eróticas y relacionales muy diferentes y cada una en diferente grado.

Lo que pasa que, en cuanto al deseo erótico, nos dicen que “lo normal” es tener deseo genital, y a veces, cuando tenemos contacto íntimo con una persona y nos acariciamos, por ejemplo, damos por hecho, que tenemos que terminar estimulando nuestros genitales, es decir tenemos las prácticas eróticas como si fueran una secuencia que siempre empiezan en un sitio y acaban en otro. Pero esto es tener una mirada muy reducida hacia la erótica. No tenemos porqué seguir patrones, cada cual conoce su cuerpo y su deseo, y disfruta de él como quiere.

Las personas asexuales reivindicamos nuestra orientación del deseo, y nos colectivizamos al igual que el resto de sexualidades no normativas para visibilizarnos y reivindicarnos.

Aquí se puede ver un documental sobre la asexualidad, en la web de la ACEs (Asexual Community España): https://www.youtube.com/watch?v=bqXyzz7Gt5k

 

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