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LGTBIfobia en el deporte

El pasado viernes 19 de febrero se celebró el Día contra la LGTBIfobia en el Deporte en Iruña y Harrotu organizó una mesa redonda donde varias personas LGTBI deportistas pudieron contar de primera mano sus experiencias y sus puntos de vista respecto a este tema.

La charla se abordó desde varios temas: las experiencias negativas respecto al ser LGTBI en el mundo deportivo, los obstáculos que han encontrado en su vida deportiva, los elementos de protección que han tenido, y los retos a conseguir en el futuro. Estos 4 elementos dieron pie a un gran debate junto con las personas oyentes que participaron activamente en la mesa redonda, convirtiéndose en un trueque de experiencias y reflexiones vitales que dan para mucho, mucho más que para un post de blog como este.

Pero aún y todo, me gustaría comentar mis impresiones. Lo primero es que sólo una de las personas ponentes relató vivencias negativas directas por ser LGTBI. Esto me sorprendió positivamente, ya que entendía el deporte profesional como un mundo muy competitivo, no muy acogedor de las diferencias, y donde cualquier diferencia respecto al otro puede ser motivo de machacar en los códigos de competición. Pero según sus experiencias, esto no fue así.

A pesar de no haber vivido ampliamente experiencias negativas directas, lo que sí relataron fueron otras actitudes negativas en términos generales hacia el colectivo LGTBI, a modos de generalidades, comentarios homófonos, risas y demás. Parece ser que de esto no se libra nadie, y de hecho esto dio pie a un montón de reflexiones sobre la pertenencia al grupo, la responsabilidad individual de la persona LGTBI para hacer frente a esos comentarios, la responsabilidad colectiva hacia ellos, el sentimiento de culpa, etc. Un debate apasionante.

Otra de las cosas que me sorprendió fue el hecho de que las ponentes que practicaban deportes minoritarios como son el jockey y el rugby, relataron las experiencias más positivas, mientras que la ponente que practicaba un deporte mayoritario, el fútbol (también llamado como el deporte rey), relató las experiencias más negativas. Cuanto más pequeño es el deporte y más obstáculos se pueden tener para practicarlo, más cuidados personales existen dentro del mismo. Como una forma de protegerse internamente cuando afuera están las dificultades. Interesante reflexión, ¿verdad?.

Pero estos no fueron los únicos temas que salieron a la palestra: se habló de la necesaria fuerza personal (o empoderamiento personal) para superar las adversidades, de los apoyos entre iguales para poder ser libres como personas LGTBI en el mundo deportivo, de las muchas dificultades añadidas por ser mujer (una vez más las mujeres están en una diferencia negativa sólo por el hecho de serlo), etc. Y también se habló de los retos que quedan por conseguir. Y en este sentido, se hablaron de dos: la igualdad y la educación.

Personalmente, no me extrañó nada que salieran estos dos retos generales. Y es que a pesar de que estas personas no relataron unas vivencias negativas directas graves (agresiones físicas, por ejemplo), dieron cuenta de una amplia red de vivencias negativas como son los comentarios en grupo, las mofas, la soledad, la falta de referentes, los juicios de valor, las trabas, los miedos, la culpa… Actitudes y sentimientos que crean todo tipo de piedras en el camino de la libertad, en el camino de la igualdad. Y una vez más, sale claramente a la luz la necesidad de la educación: educación en casa, en el colegio, y en este caso, en los clubes deportivos. Sólo así se alcanzará la igualdad real, y tal vez algún día, dejemos de celebrar este día ya que todo el mundo podrá ser libre sea quien sea, practique el deporte que practique.

 

Ander Iribarren Hualde

Sexólogo de Kattalingorri

 

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